martes, 19 de diciembre de 2006

Vamos las bandas

Alonso Mella

“La Autogestión se hace necesaria, pues la música no alcanza para vivir, hacen clases y trabajan con las municipalidades.” Casi todos son profesionales y trabajan con cabros chicos”.

Un fenómeno anárquico, desobediente y desordenado recorre la ciudad de Santiago. Se nuclea en pequeños nichos, grupos cerrados y sumergidos. Su presencia solo se llega a hacer pública cuando despliegan su croar. Cuando a lo lejos retumban sus tambores. Cuando se estremecen sus estruendosas guitarras. Cuando explotan las baterías y soplan los vientos. Cuando se conecta la voz a un chirreante micrófono, dando el vamos a la euforia.

Se pueden visualizar cuando mareas de chascones, punk y desaliñados se toman las cervezas y las esquinas, ya podemos inferir que por ahí se ha puesto una bomb de ruido, que despierte y remesca conciencias, que altere el pulso casi extinguido de los conformistas. Se va a realizar una Tocata: ritual de género femenino, el cual despliega su bulla en colegios, institutos, universidades, municipalidades, en barracas y galpones. Sus fines muchas veces no son casar el lucro personal o de la banda. Algunas veces solo se persigue fines benéficos, se busca aliviar algún corazón afligido o algún bolsillo vencido.

“…Va caleta de gente y se generan sus propios espacios para subsistir. Las productoras te cobran por organizarte el evento ¿Cuanto me cobras por gestionarme la tocata? Esto en cambio es entre amigos, hay vocación, principalmente esto parte por uno, por lo que uno quiere hacer, cada uno con el talento que uno tenga…”.( Paulo Flores)

Los músicos han consagrado una forma de asociación y organización: “…La autogestión se hace necesaria, pues la música no alcanza para vivir, hacen clases y trabajan con las municipalidades.” Casi todos son profesionales y trabajan con cabros chicos…”( Paulo Flores)

Esta forma libertaria, digna y anti sistémica de realizar los sueños sin vender el que te jedi, cobra nuevos adeptos. No solo alcanza al díscolo músico, sino que también contagia a quienes les rodean: “… Yo partí grabando sin nada, sin cámara, sin computador, sin nada. El 2003 me titule, participe en el colectivo caleta haciendo video clip. Yo no tenia equipos e igual trabajábamos a la par…” (Paulo Flores)

“… Dos años de realización, dos años, lo importante es la idea. ¿Como surge el vinculo?. Inquiero al audiovisualista, preguntándole por la génesis de la amistad con el músico Cornejo; Me responde: “Yo iba a las tocatas y me interesaba ese mundo y me gusto y aun me gusta, pensé en hacer un corto, pero se acumulo el material y decidí trasladarlo de formato a un documental y empecé a ver documentales de bandas y así nacía “Contrapulso. Canción no Oficial”. …” (Paulo Flores)

“… De a poco fue tomando forma, gravar y encontrar diversas experiencias, casi es un fenómeno, visualizar grandes concentraciones culturales, que se mueven sin apoyó…”

“… Lo metodológico la vi con el Nico (Nicolás Cornejo, músico y egresado de Antropología) y las formas de entrevistas, también. Luego yo revisaba el material audiovisual, cuando termine de editar el documental este duraba una hora. Ahora ya va en cuarenta minutos. Empecé a grabar por la pura fe, por las ganas de hacer un documental de música. Luego empezamos a hacer un guión. Además debo reconocer que yo no soy músico. Soy malo para la música, no toco ningún instrumento, y eso lo compenso ayudando a las bandas, y hiendo a ver las tocatas…” (Paulo Flores)

“Este documental aboga por dar a conocer la visión de bandas autogestionadas, que no pertenecen (ojo pertenecer = propiedad) a ningún sello, el documental lo hice en base a las bandas que conocía. No conocía otras bandas”

“… Lo importante es que sean ellos mismos los que producen, no trabajan con sellos. Es mejor formar su propio sello, de eso se trata la autogestión…”. (Paulo Flores)

Se resisten estos grupos a entrar en la vorágine de la industria cultural, donde los códigos que operan son los que deben cumplir la misión de adormecer el sentido critico de una sociedad, se debe rendir homenaje a grupos y letras que hagan fuerte el pulso oficial. Música que cumpla la función de destrabar las arterias, música que limpie del colesterol contestatario y punzante de los tantos y tantos que ya no creen.

“Dios a muerto, nosotros también”.

1 comentario:

Katherine Fritis Lattus dijo...

Lonchi

La autogestión se ha expandido a tal nivel que está de moda... pero eso no significa que sea malo, sino que habla de algo mucho más complejo; el no quere pertenecer, como tu señalaste, tiene relación con la propiedad de lo que uno hace, ¿es propio lo que hacemos? ¿por qué ese intento de capturar algo que emitimos a la sociedad, algo que compartimos? ¿miedo al plagio? yo creo que tiene mucho que ver -hoy en día- con el dinero. La pirateria musical y de todo orden también esta de moda como efecto contestatario a quienes quieren hacer que el derecho de autor se haga valer. ¿quienes están detrás? las casas discográficas internacionales que vienen a ser las Barrick, las Movistar, etc.. incluso el estado es transnacional, y para poder trabajar ahí, se entrega el derecho de autor a la institución, se vende a cambio de un sueldo... tambien las bandas musicales con sellos.. y todo a cambio del sucio dinero...

por eso, es genial que el concepto de autogestion, muy clasico de los ochentas, renazca hoy a través de los artistas, pero ¿y los antropólogos?... ¿ONG?...