Katherine Fritis
A partir de dos ilustres visitas en nuestra humilde sala de clases, pude conocer dos discursos muy interesantes y complementarios respecto de sucesos acaecidos en la tercera región de nuestro país. El Director del Observatorio Latinoamericano de Conflictos Ambientales hizo un completo recorrido cronológico de hitos del proyecto Pascua-Lama, desde la perspectiva medio-ambiental, y el Geógrafo Raúl Molina nos contó acerca de su trabajo en la reconstrucción de antecedentes del pueblo Diaguita, y con ello un fascinante barrido etnográfico, etno-histórico, arqueológico y antropológico del fenómeno llamado Renacer Diaguita.
Un puente interesante y obvio en estas dos miradas es lo “Diaguita”. Señala la cabeza del OLCA que los principales afectados dentro de los procesos de negociación entre Barrick-Gold y la comunidad del Valle de San Félix fueron las comunidades Diaguitas, ya que en ese tiempo, el estado aún no los reconocía constitucionalmente como un pueblo originario. Alude Molina que para que se llevara a cabo fue necesario un extenuante estudio en la zona, con el objetivo de indagar en la historia oral y oficial de quienes se autodenominan como pueblo originario Diaguita, para establecer las bases de su identidad haciendo un nexo desde la prehistoria a nuestros días.
El estado necesitó pruebas contundentes para que se declarara a los Diaguitas como pueblo originario, para ello pagó por varios estudios en la zona. Parte del trabajo está publicado en
Lo fundamental es advertir que un proyecto minero siempre tiene vida útil, y que Pascua Lama esta proyectado para 20 años, quizás algunos más, y luego el abandono es inminente, la desolación penosa y devastadora, como lo ocurrido en el mineral El Salvador en Chañaral, hoy ad portas de su extinción.
Los Diaguitas lo toman o lo dejan. Ojalá que no dejen todo por este proyecto minero y continúen con sus tradiciones agricultoras y pastoriles, ya que es la única herencia que será resistencia y prevalencia cuando Pascua Lama deje de existir en varios años más, asegurando que valió la pena el reconocimiento a un pasado y un presente con identidad, para un futuro consolidado en las raíces de la tierra y no en el oro de una empresa extranjera.
1 comentario:
Estimada Katherine:
Tus sospechas son amplias y efectivas. La visibilización de una cultura que hasta hace poco sólo conocíamos por los arqueólgos en sus incansables categorías de cultura tipo. Ahora resulta que existen, simpre existieron, y como en este país para que se acredite lo indígena debe estar de acuerdo a la ley, resulta que ahora el Estado les concede vida y existencia. En el peor de los contextos, la invación de la de la minera mundial. Tal vez, todos estos fenómenos podrían ayudarnos a la contrucción de una antropología de la corrupción: Hablo de los mecanismos de cooptación; las redes políticas y económicas que influyen en la toma de decisión de los organismo Estatales, etc.
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