martes, 19 de diciembre de 2006

Pingüinos, movimiento. Algo pasa y se oyen voces que quieren cambio.

Erika Urrea Vargas

Durante varias semanas este año, el país se vio conmocionado por el movimiento estudiantil secundario y como siempre, se levantaron distintas voces en relación a los acontecimientos, los pingüinos lograron que nadie quedara indiferente frente a lo que tenían que decir.

En Taller de Observación comentaríamos semana a semana, desde una perspectiva antropológica, temas de contingencia que se estuvieran sucediendo en el país. El movimiento estudiantil coincidió con nuestro ramo y por supuesto, lo pusimos sobre el tapete.

Los pingüinos trajeron una oleada de sensaciones nuevas al acontecer nacional, de pronto fueron los jóvenes, esos mismos que al parecer “no están ni ahí “ con nada, los que nos dieron un ejemplo de organización y movilidad, teniendo la capacidad de abarcar prácticamente a todo el estudiantado del país y de hacerse escuchar, de levantar la voz y dar a entender que en primer lugar no estaban de acuerdo con la forma de proceder del gobierno, en cuanto a decisiones que repercutían directamente sobre ellos, y además elevar la discusión hasta el punto central, que era la calidad de la educación que se está dando en este país, sin duda el descontento es grande, porque se habló y se habla de una reforma completa a la LOCE, todo esto en una discusión que aún está lejos de darse por terminada, en la que los pingüinos, tienen mucho que decir.

Además de todo lo señalado, nos dan un ejemplo de organización, con una dinámica cohesionada, pero no centralizada, sin directivas que “se manden las partes” y decidiendo todo en asamblea, porque llegan en grupo a resolver e incluso para relacionarse con la prensa y con el gobierno, es cierto que sobresalen algunas figuras, pero siempre nos han dejado claro, que las resolutivas son las asambleas. Como todo, hay juego de intereses de por medio, algunos de los dirigentes participan en política y abiertamente reconocen sus tendencias, sin embargo nos vuelven a dar otro ejemplo, cuando vemos que las diferencias políticas se hacen a un lado al momento de enfrentar la movilización como un solo frente, que tiene objetivos y metas claras, que se ha hecho ver y que se ha ganado el respeto de aquellos que incluso se dejaron llevar por la prensa que resaltaba los desmanes, los encapuchados y la violencia, que los propios escolares condenaron.

Independiente de las visiones que se puedan tener y de que este informe resulte algo “partidista de los pingüinos”, no podemos dejar de reconocer que es mejor darle la oportunidad a otros de que se equivoquen, un aire fresco no nos viene nada mal, en un país viciado por brechas cada vez más grandes en los recursos, en la información, en la vida misma.

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