Felipe Hernández P.
El documental “Kontrapulso. Canción no Oficial”, realizado por Nicolás Cornejo y Paulo Flores, aborda la temática de las bandas musicales que plantean una postura política que apunta a la crítica del sistema político, social y económico actual a través de sus líricas y su música. El documental está construido en base a los relatos de los integrantes de cuatro bandas de la región metropolitana: Juana Fe, Sandino Rockers, Escaso Aporte y Tuplak
Los músicos entrevistados plantean el hacer música como un acto de expresión, en el cual la reflexión más profunda de cada día se plasma al compás de diversos ritmos. Es decir, la música es el canal elegido por ellos como el medio para declarar explícitamente su postura frente a temas de la sociedad actual. Atribuyen a este canal de expresión una facilidad y cercanía para llegar a las personas, como lo haría un texto escrito pero más fácil, rápido y directo, lo que los convierte, en cierta forma en comunicadores sociales.
La postura de estos grupos frente a los procesos globales, apunta hacia la autogestión, o sea salirse del modelo capitalista donde todo se compra y se vende y donde la explotación de los subordinados es algo natural, por lo que ellos no dependen de sellos discográficos, lo que por un lado es provechoso por que les entrega completa libertad de creación, pero por otro hace mas difícil el producir música y hacerse conocidos a través de ésta, que sin embargo se compensa por la creación de redes entre las bandas que integran este sistema creando una forma de organización particular.
La escena de bandas autogestionadas, en nuestro país, es muy amplia ya que cuenta con el apoyo de muchas personas, en su mayoría jóvenes, que al igual que estos músicos no se siente representado por el sistema impuesto desde las esferas dominantes. Es por eso que la mayor característica de esta escena es la realización constante de tocatas, las cuales buscan ser una instancia de reunión masiva y de reflexión de las personas que repudian la forma en que el sistema nos controla y manipula.
En definitiva, la música alternativa (entiéndase como aquella música que no es impuesta por las modas del mercado) y contestataria, representa y reúne a un movimiento social que se excluye del sistema por un sentimiento de no representatividad de este, convirtiéndose así, la música, en el canal expresivo de esta porción de la población que siente un descontento general por el orden en que desde arriba se imponen las formas de actuar y de ser.
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