Dagoberto Ramirez
Adolescentes del ayer, hoy canosos, barbones, mayoría de ellos fuera del sistema burocrático de la repartición administrativa de
Desde un punto de vista etario, los actores políticos que vivieron el golpe militar, en su mayoría de eran jóvenes políticos, otros universitarios apasionados, que para el año ochenta y cinco sobrepasaban los cuarenta años, elemento importante para identificar a los verdaderos actores. Pero aparecen estos escolares rememorando a los íconos de
Este acuerdo nacional, es decir, el acercamiento político que buscaría establecer un pacto entre la derecha política y los partidos de la antigua izquierda, para retornar a una democracia, alejaron o mejor dicho, descabezaron a la fuerza y sociedad civil (sindicatos, juntas de vecinos, agrupaciones sociales, etc.). No era posible permitir que en este acuerdo nacional se volvieran a enarbolar los antiguos símbolos. Pero sí se utilizaron hasta el día de las elecciones. La clase política que retornaba llegaba ya había vivido su karma en el exilio, de alguna forma se sentían responsables de las pasiones que llevaron al derrumbe en el año setenta y tres, antes esto, la única explicación, en estos día, del por qué la sociedad civil en este país ya no existe en participación real, tiene su consecuencia en el arrepentimiento de la clase política que “firmó el acuerdo nacional”, donde era impensable dejar que en democracia el antiguo pueblo siguiera comulgando con ideas, que para ellos, no sirvieron.
La mayoría de los antiguos actores secundarios entrevistados en el documental, confiesan su decepción, su amargura; la mayoría de ellos jamás llegó al Gobierno, ni a ninguna administración pública. Es más, sienten que ellos seguían pensando en la lucha social, cuando la clase política había pensado que aquellos ideales no servirían para construir un nuevo Chile.
Pero por mucho tiempo se nos dijo que en democracia los jóvenes y adolescentes “no estaba ni ahí”. Sin embargo vino el movimiento de los pingüinos, logrando desafiar organizadamente al Estado.
La comparación entre estos dos movimientos es muy diferenciada. Los nuevos movimientos escolares del 2006, se presentaron desde y solo su propia causa: equidad escolar, mejora en la calidad estudiantil, cuestionamiento a
En más de alguna ocasión estos actores, los de la revolución pingüino, dejaron en claro que si este fenómeno estaba haciendo resucitar las luchas de la sociedad civil en su conjunto (sindicatos, sociedad civil no organizada, etc.), sería misión de cada actor dar su propia lucha. Marcaron distancia con el resto de la sociedad, al parecer, la historia de los antiguos movimientos escolares no tenía nada que ver con estos secundarios que se comprometían sólo con su causa.
Característica de una nueva generación, ajena y distante de la forma clásica de hacer política, pusieron en jaque al gobierno. No obstante, vimos cómo nuevamente el manejo de crisis política que realizó
Recuerdo que el sentimiento de muchos antiguos activistas sociales hacia los pingüinos, era una verdadera alegría puesto que en Chile hace bastante tiempo no se paralizaba el país por algo justo. Recuerdo haber visto en las noticias a jóvenes escolares de los colegios más periféricos de Santiago. Fue una imagen conmovedora, y tristemente real. Aquellos jóvenes jamás tendrían la oportunidad de llegar a estudios superiores, pero se hicieron parte de la lucha, llenos de ilusión, mientras los siempre emblemáticos colegios de Santiago, aquellos que históricamente han llegado a la enseñanza superior, buscaban PSU gratuita, pase escolar con horario de extensión, y otras mejoras, intereses pertinentes a los que saben que tienen las herramientas para llegar un poco más allá.
No hay comentarios:
Publicar un comentario