martes, 19 de diciembre de 2006

Elephant: Una película sobre la matanza de Columbine

Alonso Mella

“Se dice de un viejo proverbio Chino, que varios monjes ciegos se acercaron, cada uno desde una posición distinta a tocar un elefante, al preguntársele que describían sus sentidos, cada uno describió la parte que tocaban, por su puesto que nadie adivinada lo enorme de la realidad y solo dieron visiones parciales del fenómeno”

Esto es lo que quiere graficar el director de esta increíble película basada en los hechos ocurridos en la escuela de Columbine, hace algunos años atrás, quien pretenda dar una visión totalizante acerca de la violencia juvenil, quedara siempre ciego, ante la inconmensurable enormidad del fenómeno que se pretenda abarcar.

Partir siguiendo la vida al interior y exterior de la escuela de un joven y rubio anglo sajón, cual reencarnación de Kurt Cobain. Quien llega manejando un destartalado Mercedes Bens, de su padre Alcohólico, quien por enésima ves debe ser recogido por sus hijos cuando pierde toda conciencia de si mismo, producto de la habitual borrachera, una ves que lo deja a buen resguardo en el estacionamiento. Llama a su hermano para que retire las llaves de la recepción y lo conduzca a casa, en eso es sorprendido por un inspector, quien lo conmina a acompañarlo a su oficina, después de reprimirlo por su atrasó lo deja continuar con su camino, al dirigirse a su sala de clase se cruza en el pasillo con un afeminado compañero, quien cámara en mano le pide unas provocadoras fotos, en especial una con una mano en una nalga, nuestro héroe le concede ese favor. Luego de eso seguimos al aficionado fotógrafo quien se dirige a un taller de revelado donde trabajan muchos otros alumnos. Furtivamente, mientras se realizaba el encuentro fotográfico de los dos primeros protagonistas, se deslizaba temerosamente una desfavorecida adolescente, quien arrancaba de la dura reprimenda de su tonificada profesora de gimnasia, quien la amenazaba de que no volvería a soportar que ella se presentara tan cubierta a las clases y que debía adoptar la moda de sus relucientes compañeras, una ves que ella había zafado de la humillación y que ocultamente se cambiaba ropa en el camerino, por su puesto , sin ducharse y mientras soportaba los descargos de compañeras quienes la ridiculizaban. La cámara cambia de escena y comienza a seguir a otro personaje, enfocando al rostro a unos de los machos tope de línea del colegio, un deportista destacado y admirado por todas las mujeres a medida que recorría el colegio, al cruzar una intersección de esta, recibe la provocadora mirada de una espectacular rubia, el ganador le sonríe con complicidad y sigue su camino, mas allá abrasa a otra beldad y la besa, era su novia. La rubia que aun insistía con la mirada la retira y la vuelve sobre dos compañeras que al unísono la regañan, diciéndole que no sabes que la semana pasada le rompió la cara a una perra que lo miraba con insistencia, ante tal comentario las tres amigas huyen raudas del lugar.

Prosigue esta historia con la de un tranquilo joven que mientras observa la clase de química es hostigado por dos compañeros, quienes ante el descuido del profesor, proceden a lanzarle una toalla mojada a la cara, lo que provoca la algarabía de todo el curso.

Posteriormente otro desprevenido adolescente es humillado en el casino, mientras esperaba la fila para su colación. La cámara vuelve a cruzar instantes presente con imágenes pasadas, las imágenes del presentes transcurren el mismo día de la matanza, las imágenes pasadas nos van situando en la vida de dos jóvenes amigos, uno de ellos el humillado en clases de química el otro el vejado en el casino.

Ambos íntimos amigos, se refugian en la casa de uno de estos a jugar video, juegos diseñados por ellos mismos, en los cuáles fusil o pistola automática en mano los simuladores van disparando en contra de quien se les cruce. Posteriormente uno se sienta al piano y toca a Mozart en forma magistral, mientras el otro duerme, cuando oscurece conversan sobre su plan, sobre las horas de mayor transito en su colegio y los lugares donde se ubican los compañeros a los cuales se les tiene mas ganas, al otro día continúan observando viejos documentales de la Alemania Nazi, cuando estas extasiados en los discursos de Hitler, tocan el timbre, es un cartero con una encomienda, la reciben y felices a mas no poder, bajan corriendo al sótano y abren la caja y proceden amar un lujoso fusil sub ametralladora, lo prueban contra unos troncos, felices se van a dormir. Al otro día al amanecer se bañan juntos y se besan, se visten con sendas ropas militares y cargan con explosivos y armas unos enormes bolsos, toman su viejo auto y se dirigen a la escuela, entran cuales boinas verdes, cargan las armas y comienza la masacre.

Demás esta decir que caen acribillados, todos los personajes antes descritos, cuando ya la situación se hace insostenible, uno le dispara a otro y luego se suicida.

Hijos de padres alcohólicos, jóvenes no agraciadas, humilladas y vejadas debido a su fealdad, homosexuales perseguidos, bulímicas y depresivas compulsivas, negros y mexicanos rabiosos, abusadores y perseguidores, triste fauna que combinada en porciones justa logra armar bombas de tiempo.

Hoy cuando el asedio en nuestras escuelas ya cobrar numerosas víctimas, cuándo esta presente una epidemia de suicidios juveniles, hay que poner a trabajar nuestras herramientas en pos de un análisis, que nos de un acercamiento a alguna de las partes del elefante.

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