miércoles, 20 de diciembre de 2006

Charla sobre Huasco; o el uso del discurso y la práctica interdisciplinar.

Alejandro Herrera Villagra
Introducción
Una de las cosas que más llaman la tención de un buen profesional, y que va de la mano de su vocación, e incluso de su pasión, es verlo exponer, proyectar y explicar aquello que lo maravilla y que lo vuelve cada vez más y más curioso, y riguroso, en el camino hacia la aprehensión de los fenómenos y/o problemas que sus sentidos han captado y han intentado comprender. En el caso del geógrafo que fue invitado a nuestra universidad uno puede constatar el embrujo del saber y del conocer. Se trata de una persona que sobre todo busca la conexión interdisciplinar en los temas que él considera aptos para la investigación. Se trata de alguien que busca recorrer todos los caminos por donde transitar hacia los mundos que se develan luego de una mirada diversa, múltiple y compleja. En este pequeño texto quisiera referirme a la postura interdisciplinaria que los antropólogos deberíamos considerar siempre a la hora de aproximarnos a los problemas del hombre, pasado, presente y futuro, en cualquier parte del mundo; en el tiempo y en el espacio, en suma. En el caso del invitado, se trata de una mirada desde la Geografía orientada hacia lo humano o poblacional, y ampliándolo teóricamente hacia el medio ambiente (la geografía y la ecología), la historia, la arqueología, la lingüística… y la antropología. Su propuesta conjuga las perspectivas diacrónicas (de larga duración) y sincrónicas (etnográficas en tiempo real), por una parte, como de las miradas sociológicas e históricas en cuanto al modo, trayectoria, transformaciones, de su objeto de estudio, el pueblo de Huasco y su población, sobre la hipótesis etnohistórica de un pasado aún vivo en el presente, la cultura Diaguita, o los procesos de etnogénesis que se han producido significativamente a partir de la aplicación de macro-estadísticas del Estado, el último CENSO en particular.
Desarrollo
Octavio Paz (1993: 11), ha dicho que la “…imaginación es la facultad que descubre las relaciones ocultas entre las cosas. No importa que en el caso del poeta se trate de fenómenos que pertenecen al mundo de la sensibilidad, en el del hombre de ciencia hechos y procesos naturales y en del historiador de acontecimientos y personajes de las sociedades del pasado. En los tres el descubrimiento de las afinidades y repulsiones secretas vuelve visible lo invisible. Poetas, científicos e historiadores nos muestran el otro lado de las cosas, la faz escondida del lenguaje, la naturaleza o el pasado”. En efecto, la imaginación y la creatividad, materias primas de un buen observador atento a los problemas de su época, constituyen grandes ángulos de acercamiento a fenómenos de la sociedad y de la cultura de los pueblos. El enfoque interdisciplinario, como el del geógrafo invitado, precisamente surge de la necesidad de ampliar la mirada del científico y optimizar los conocimientos adquiridos, fruto de la experiencia antropológica y etnográfica. La arqueología nos permite gozar de un profundo contexto histórico y ambiental. Su saber reconstructivo nos vincula con fenómenos o problemas en largas secuencias espacio-temporales. Las publicaciones arqueológicas, y el propio quehacer de los arqueólogos, indudablemente cristalizan en información clave para entender y comprender las complejidades de la vida humana sobre la tierra. Los conocimientos que la ciencia de la arqueología le ha entregado las ciencias sociales y a la humanidad son absolutamente imprescindibles para la comprensión de lo que el hombre ha hecho a lo largo de su carrera evolutiva por el mundo. Otra ciencia muy importante la constituye la historiografía, ciencia del documento, que nos permite ser parte del intertexto que supone el lenguaje (oral y escrito) y la comunicación humanas. Como ciencia del hombre estudia los hechos y los acontecimientos, que se han producido por la acción del ser humano. Su visión nos permite comprender las conductas económicas, políticas, artísticas y tecnológicas, que el hombre ordena y secuencia en sistemas de pensamiento colectivos, ideologías y paradigmas. Por la historia podemos analizar las complejidades más oscuras de nuestra humanidad: conflictos, tensiones, guerras. Y su carácter, además, requiere permanentemente no sólo interpretaciones sino también explicaciones globales de aquellos acontecimientos. Dice Paz acerca de esto: “Los hechos históricos no están gobernados por leyes o, al menos, esas leyes no han sido descubiertas. Todavía están por nacer los Newton y los Einstein de la historia. Sin embargo, ¿cómo negar que cada sociedad y cada época son algo más que un conjunto de hechos, personas, cosas e ideas dispares? Unidad hecha del choque de tendencias y fuerzas contradictorias, cada época es una comunidad de gustos, necesidades, principios, instituciones y técnicas. El historiador busca la coherencia histórica –modesto equivalente del orden de la naturaleza– y esa búsqueda lo acerca al científico. Pero la forma en que se manifiesta esa coherencia no es la de la ciencia, sino la de la fábula poética: novela, drama, poema épico. Los sucesos históricos riman entre sí y la lógica que rige sus movimientos evoca, más que un sistema de axiomas, un espacio donde se enlazan y desenlazan ecos y correspondencias” (1993: 11-12). Y, finalmente, la lingüística aplicada a lo étnico nos aporta también valiosísimos datos relacionados con las competencias comunicativas y lingüísticas de los hablantes. Ellos son la corporalidad misma de los sujetos que viven e interactúan al interior de un grupo social culturalemente determinado. El lenguaje humano, una «tecnología biológica» podríamos llamarla, consiste en un sistema de sonidos que designan las figuras e imágenes que el hombre marca para hacer compresible su existencia, así como todo lo que en él crea. Pero este sistema de sonidos no sólo implica convenciones acerca de la lengua, tienen también un campo y una profundidad semiológica y narrativa que es la que llamamos cosmovisión, ideología, paradigma. ¿Y la antropología? Nuestra disciplina, ciencia del hombre y de la cultura, claramente es el punto de unificación de las ciencias sociales. El pragmático café en el cual todos los actores tienen algo que decir para aportar al conocimiento de nuestra especie y su lugar en el universo. No ser partidarios de las aperturas de las fronteras disciplinarias es un retraso en el curso de nuestras vidas. Sólo la interconexión profesional, la formación académica abierta y unificadora, y la acción laboral integradora de los estudiosos del ser humano, permitirán intentar responder preguntas trascendentales como la del Estado, los Derechos Humanos, el territorio, las comunidades tradicionales, políticas ambientales adecuadas, y cientos de miles más. Mi reflexión es fundamental: que ya no es posible ser sino un antropólogo de las diversidades profesionales en el auspicioso concierto de la interdisciplinariedad.

1 comentario:

Unknown dijo...

Aportes Disciplinarios:

Cuando hablas de que el geógrafo invitado promueve la interdisciplinariedad académica, la que te estimula como estrategia metodológica y aún más, formulas todo tu argumento en función de respaldar esta noción situada desde múltiples áreas del conocimiento para comprender la realidad.

Creo que al incorporar unas citas también representativas y coherente con lo que sostienes, das
respaldo teórico efecivo a tu exposición.

No tengo apreciaciones de Vacíos argumentativos o de juicios de Valor, creo que estubo excelente en ese sentido tu exposición. Creo que diferenciaste adecuadamente los dos momentos que creo fundamtentales de éste ejercicio, la descripción de la situación del expositor en su condición disciplinaria, como tu aporte al respécto.

Constanza Igualt.