miércoles, 20 de diciembre de 2006
EL ACUERDO
Con las ansias previas que produce un encuentro estudiantil, partí con mi mochila a Valparaíso, Patrimonio de la Humanidad. Al bajarme del bus sentí de inmediato el olor marino a medio día, de puerto, los pelícanos, la brisa, nostalgia. Tome una micro que me llevo a la imponente Universidad Federico Santa María, que sería el punto de confluencia de la formalidad de este declarado Segundo Encuentro Nacional de Estudiantes de Antropología y Arqueología ENEAA 2006, desconociendo, por lo demás, cualquier otro símil realizado antes del año 2005.
En la sala destinada para el evento no cabía un alma. El encuentro había partido temprano. Afuera, en el suelo, varios compañeros de la escuela. Terminada la sesión, nos encontramos los que habíamos quedado de acuerdo en alojar juntos en la Escuela de Miraflores que se habían conseguido gratis, ubicada varios kilómetros más al norte de Viña del Mar. Ahí fue nuestro sitio seguro para descansar, bañarse, comer y dormir. Cualquiera que quisiera, además, podía estar ahí con nosotros, el pequeño gran detalle fue la distancia.
Comenzó así este recorrido de 6 días, entre ponencias de estudiantes de distintas universidades por las mañanas, almuerzos improvisados en los patios de la gran sede, de profesores invitados por las tardes y candentes noches porteñas que se volvían días sin reloj entre cañas de vino, música y conversaciones.
La discusión antropológica y arqueológica estuvo siempre fuera de la sala, desde el primer día. Terminada alguna sesión, todos afuera comentaban con sus cercanos lo ocurrido adentro ¿Era que no nos conocíamos? Nuestras identificaciones se transformaron inmediatamente en la universidad en donde estudiábamos, si lo hacíamos en Santiago y los de región, por su ciudad. Los de Temuco aclanados alojaban en una casa cercana a la Santa María. Los de Valdivia, los de Concepción y los organizadores coparon la “Guay” que se dispuso para alojar por luca la noche. Los de la Academia arrendaron varias piezas en una pensión porteña, cercana a la Guay. Nosotros, los de la Bolivariana, alojamos en la alejada escuela de Miraflores, a la que no teníamos locomoción de noche. Los de la Chile no se quedaron ninguna noche y si fue así, yo no los vi.
Cuando comenzamos a conocernos en los pasillos, en los distintos alojamientos, en la informalidad del estudiante con sus sentimientos y resquemores, con garabatos y cigarrillos, nos preguntábamos ¿Qué es la Antropología? ¿Qué pretende? Y nos dimos cuenta que faltaba el dialogo dentro de la formalidad, con micrófono y power point, porque habían dudas, muchas. Pero tal vez ese no era el mejor camino.
La organización dispuso dos instancias de “carrete” gratis; una tocata en la cual hubo variedad de grupos en vivo y una fiesta de clausura en una discoteque. Cuando el sentimiento de carencia de dialogo se notaba, en plena tocata el punk vocalista de una banda nos grito ahí en nuestras caras, a todo pulmón y por altoparlantes ¡oigan antropólogos, paren de comprenderlo todo! Y soltó un grito gutural. Todos reímos. Pero creo que a muchos nos hizo sentido. Una vez más ¿Qué es la Antropología? ¿Acaso intentamos comprenderlo todo? Y fundamentalmente ¿para qué sirve?.
Al término de la tocata los pacos estaban afuera y se llevaron detenido a un integrante de la organización. Al otro día, los de Temuco pusieron su casa, y ahí estaba los pacos otra vez, estacionados afuera vigilando, pasaron dos partes y quedó con orden de declaración una temucana que no volvería a Valparaíso. Al otro día, los de la Academia prestaron su pensión, los pacos pasaron tres partes. Para cerrar, el día de la clausura en donde la disco se volvió un espacio seguro, afuera estaban ellos, esperando que saliéramos para ver que hacíamos. ¿Fuimos un foco de alteración del espacio porteño que nos vigilaron noche a noche en nuestros encuentros? Y entonces se sumaba a la discusión ¿la catarsis colectiva en la forma más genial de dialogar? Y si fue así ¿Por qué cuando todo estaba en clímax nos pasaban partes por bulla y escándalo? ¿Nos repele la formalidad o los estudiantes asistentes al encuentro fueron jóvenes que sólo querían pasarlo bien? ¿Somos tan informales que necesitamos ir más allá, estar en otros espacios para generar discusión?.
El penúltimo día, luego de toda una jornada, a eso de las 7 de la tarde se invitó a participar de una mesa de reflexión en torno a la formación académica. La mitad desapareció. Los que se quedaron se sentaron en los primeros asientos, el micrófono desapareció, también la formalidad y por fin un representante de cada casa de estudios habló con sinceridad de su escuela, su formación, sus aranceles, su malla curricular académica, sus docentes, del colegio de Antropólogos, el futuro como carrera y como escuelas en zonas especificas, su comunidad estudiantil y sobre el qué, cómo y para qué de la antropología en Chile. Fue entonces cuando nos miramos y por fin se hizo conciente y común la necesidad del dialogo entre escuelas, ya que por lo visto, éramos nosotros mismos los que más adelantes seríamos –tal vez- colegas, y a vista y paciencia de los organizadores estuvimos por un único y preciado momento en acuerdo como estudiantes de antropología y arqueología de Chile en que la reproducción de instancias que no nos son propias como jóvenes nos incomodan y por lo tanto no nos adaptamos realmente y no generamos un dialogo mas enriquecido. ¿o quizás fue simplemente Valparaíso tan místico que nos hizo querer estar en él en vez de una sala de una imponente universidad?
Los organizadores del próximo encuentro en Temuco prometieron sacar de la formalidad el asunto transformándolo en discusión. ¿Lo lograrán? ¿Qué elementos se requieren en un espacio concertado para que se genere una discusión en torno a un tema específico?... la experiencia nos enseñará.
La revolución de los secundarios;un conflicto aún en suspenso…
El presente texto está enfocado en la descripción de la actual coyuntura política-educativa, en la cual los estudiantes secundarios continúan con sus emblemáticas movilizaciones por el mejoramiento de la calidad y la equidad de la educación (que comenzaron durante los meses de Mayo y Junio del presente año), lo que fue llamado en su momento, “la revolución de los pingüinos”. En aquellas largas movilizaciones, memorables por la envergadura y por la madurez cívica proyectada por el estudiantado e indudablemente por la metodología de trabajo y de organización, incluyendo el uso de tecnologías de comunicación, se demostró ampliamente que nuestro país aún no ha avanzado realmente a una situación de democracia real en circunstancias de que nuestro modelo educativo institucional está afectado desde hace muchos años por las políticas que en esta materia llevó a cabo la administración dictatorial de la FF. AA., y de la derecha política. En particular, la LOCE, la municipalización, la deuda histórica a los profesores, la falta de infraestructura adecuada en los establecimientos educacionales, y, en fin, la ausencia de una inversión estatal que permita subsanar los graves atrasos que este importante sector de nuestro país ha experimentado.
Como sabemos, esta mañana fueron desalojados los alumnos que estaban en toma, entre ellos, el Liceo José Victorino Lastarria, el Liceo de Aplicación y el Liceo Manuel Barros Borgoña. Los alumnos involucrados en la toma fueron sancionados con suspensión de clases y retiro de la matrícula. Del mismo modo, ningún colegio de la comuna (en el caso de los alumnos del Lastarria) podrá recibirlos. Apenas se les permitirá terminar sus exámenes. Tal “novedosa” práctica represiva se debe a la creatividad de un personaje vinculado a la dictadura militar, el ex-coronel Cristián Labbé, actual alcalde de la comuna de Providencia.
Tal es el marco en el que este pequeño texto-crónica pretende realizar una somera descripción de lo que ha sido denominado “la gran revolución pingüina”, en que los estudiantes secundarios han mostrado no sólo una gran madurez y valentía, sino que nos han enrostrado las dificultades y limitantes de nuestro modelo democrático, y de la falta de decisión que hemos exhibido nosotros los adultos al mantenernos pasivos e inactivos.
Desarrollo
En primer lugar, la visualización del documental revisado en clases (“Actores Secundarios”) tiene, por lo menos, tres grandes reflexiones importantes que nos ayudan a comprender más empáticamente la fuerza, la voluntad y el “programa” que implicaría la organización de jóvenes en torno a ideas, anhelos y deseos, de lo que éstos suponen una visión política praxeológica, digamos, de mejoramiento de la educación nacional, no sólo como acto social orgánico-cognitivo de macro-envergadura (la atención a nivel nacional), sino como un acto ciudadano: “cultural”, en un sentido lato y corriente, es decir, en el sentido del patrimonio o capital humano de un país que cruza un umbral relacionado con el progreso y desarrollo tecnológico y científico, económico y político, espiritual y material.
Estas tres preguntas que guían nuestro texto, básicamente tienen relación con los siguientes aspectos del fenómeno y de la crisis experienciada por todo el país: en primer lugar ¿una ley como la LOCE permite enfrentar jurídica y políticamente nuevos procesos históricos vinculados al cambio generacional? Suplementariamente, también nos preguntamos por su propia legitimidad política dado su origen arbitrario y autoritario, que denota evidentemente segregación y desigualdad social entre las generaciones jóvenes de distintas clases sociales. Este problema en sí mismo permite un gran análisis pero no nos extenderemos en ello, sólo dejaremos instalado el acto reflexivo.
En segundo lugar, nos preguntamos por las fórmulas del sistema democrático (su capacidad resolutiva y ordenadora) para enfrentar una situación que no ha sido creada desde la crítica juvenil, sino que tiene sus antecedentes y características en la acción del estado (y de la ideología de su administración), y especialmente en la personalidad de los gobiernos de turno. En ese sentido, nos cuestionamos ¿cuáles serán los mecanismos que el estado y el gobierno pondrán en funcionamiento para corregir adecuadamente una realidad insuficiente, mediocre, (y más angustioso aún) que fomenta y eterniza la desigualdad social, y de qué formas los recursos del estado serán puestos a disposición para la reconstrucción de un sistema educativo casi destruido y que, en definitiva, será el que renovará al Chile de mañana? Es decir, le preguntamos a la sociedad cuál es el modelo de cultura educativa que se quisiera dar a sí misma para enfrentar los desafíos del futuro del país.
Finalmente, es imposible desarrollar un pensamiento social y cultural sin ser parte constituyente de la realidad que abordamos como agentes activos al interior de las Ciencias Sociales (ya no es posible pensar en los paréntesis [las “suspensiones del juicio” y de “la subjetividad”] y la neutralidad husserlianas). Como antropólogos, particularmente, precisamos de actuaciones concretas, creativas y críticas. En ese sentido es válido y urgente preguntarse muy francamente ¿cuál es nuestro aporte analítico o científico-social a la resolución de problemas en “tiempo real” que vuelven crecientemente más complejas y tensas las relaciones político-sociales al interior de nuestra sociedad? Especialmente, pienso que el debate por la educación del futuro nos atañe directamente y no debemos estar ausentes de una discusión nacional tan importante y que seguramente marcará los destinos del país en las siguientes décadas, a pocos años del mentado Bicentenario.
Charla sobre Huasco; o el uso del discurso y la práctica interdisciplinar.
martes, 19 de diciembre de 2006
Cultura Diaguita, Cultura Viva.
Constanza Igualt Swett.
El Geógrafo Raúl Molina Otárola, para la cátedra de Taller Avanzado de Observación, asistió a una de nuestras clases, y expuso los resultados de un importante proyecto de investigación interdisciplinaria, que lleva por nombre “Diagnóstico Sociocultural de la Etnia Diaguita en la II Región de Atacama”, que tiene como propósito revitalizar la historia del pueblo diaguita de Huasco Alto, desde una lectura nueva de los antecedentes tanto etnohistóricos manifiestos en documentos coloniales, etnográficos de los relatos de los descendientes de esta etnia, como arqueológicos de los restos materiales generados por los mismos en un pasado no muy lejano.
El trabajo estuvo realizado por un grupo interdisciplinario de profesionales, compuesto por Antropólogos, Arqueólogos, un Historiador y un Abogado. Condición idónea la del diálogo entre estas variadas áreas, para generar una perspectiva holística e integrada de las múltiples facetas socioculturales que constituyeron esta realidad y lo siguen haciendo.
Se reconoce que históricamente la etnia diaguita se ha visto perjudicada en cuanto a la comprensión, valoración y estimación que de ella se han formulado las entidades dominantes de la sociedad, ya que la historia ha sido contada enfatizando sus intereses, llegando incluso a decirse que en la actualidad la cultura diaguita estaría extinta. Situación que por decirlo menos, excluye a todos quienes forman parte de la tradición diaguita y se sienten identificados con ella, desde el serlo. La propuesta de investigación presentada busca revertir esta situación, identificando los atributos de la cultura diaguita y fortaleciéndolos mediante la generación de conciencia respecto del valor de éstos por parte de la comunidad en cuestión, de la necesidad de su difusión y comprensión por parte de la sociedad en general, para reivindicar el papel de los representantes de esta etnia hoy, así como de los aportes que pudieran hacer en ésta materia.
Raúl Molina en su exposición hace una identificación de la ocupación territorial que históricamente ha dado albergue a éste grupo étnico, mencionando que ésta ha estado sujeta a múltiples cambios que en el tiempo, y en función de sus límites fronterizos o de coexistecia, ya con etnias inca, mapuche, o con las disposiciones que a partir de las políticas colonialistas españolas afectaron en sus dinámicas propias de relacionarse entre ellos y con el medio en que habitaban. Agregando que el territorio diaguita de Huasco Alto ha pasado por ocupaciones multiétnicas en distintos momentos, ya interdigitadas, donde grupos étnicos establecían relaciones políticas de coexistencia y alianza, ya de dominación por parte del español, respecto de las etnias originarias.
Alude a que la investigación constó de una revisión de documentos etnohistóricos de los siglos XVII-XIX, para poner en evidencia las relaciones de conquista generadas por la administración colonial española de la época, y reconocer la instalación progresiva de estrategias de dominación en el territorio diaguita para sus primeros habitantes. Un ejemplo de esto fue la a instalación de Pueblos de Indios, instancia encargada de reducir masiva y sistemáticamente la posesión de las tierras ancestrales indígenas para pasarlas según estrategias administrativas a manos de conquistadores españoles. Los diaguitas huascoaltinos sin embargo, mantuvieron una resistencia social y territorial tal, que ni en la década de 1750, ni durante la Colonia, ni en la República, permitieron que se constituyera un Pueblo de Indios en su territorio para pasar a fines del siglo XIX a inscribir sus posesiones territoriales como propias.
El territorio ha sido considerado como un bien indispensable para la autonomía de los pueblos en su desenvolvimiento, pues aparece como fundamental cada vez que se quiso hacer apropiación de éste por medio de mecanismos jurídicos que respaldaran la gestión colonialista de promover la propiedad territorial privada e individual, la instalación de los pueblos de indios en el territorio diaguita expuesto, son un ejemplo de esta estategia de dominación.
En el valle de Huasco ocurrieron dos situaciones opuestas con las tierras de propiedad indígena: Los diaguitas de Huasco Bajo vieron divididas sus tierras comunales por efecto de la aplicación de una política de privatización y remate, para asignarlas a propietarios particulares en función de una lógica occidental. A diferencia de éstos, los diaguitas de Huasco Alto impusieron resistencia a la formalización legal de Pueblos de Indios, evitando que se efectuara la división de sus tierras, constituyéndose como un ejemplo de resistencia a la ocupación territorial colonialista y posteriormente republicana, manteniendo hasta hoy tanto sus tierras, como sus estrategias propias de ocupación comunitaria y manejo de las mismas.
Durante la Colonia, los propósitos con las etnias originarias fueron distintos de los de la República en la constitución de un Estado- Nación autónoma. En la primera existió un interés por identificar a la población indígena en sus atributos identitarios respectivos, en la segunda se intentó la homogeneización de la población indígena en términos de “chilenizarlos”. Todas estas estrategias de ocultar, olvidar, reemplazar las diferencias y especificidades étnicas, así como las de la expropiación territorial, han sido nefastas para la identificación orgullosa de las comunidades con respecto a sus orígenes, para la persistencia y sustento de éstos en el tiempo y en su lugar de origen.
Digo, por último que la comunidad diaguita sigue viva, gracias a que han mantenido su territorio, y gracias a esto han permanecido en un espacio físico común que posibilita la preservación de relaciones cotidianas, históricas, así como también de sus prácticas tradicionales ancestrales. Los veo como un ejemplo muy particular de resistencia histórica continuada, pues su tesón por mantener la autonomía y propiedad territorial les permitió la libertad política para decidir el manejo y relaciones que prefirieran tanto con su territorio como entre ellos, en función de cómo ellos los concibieran.
BIBLIOGRAFÍA
Título:
Proyecto “Diagnóstico Sociocultural de la Etnia Diaguita en la II Región de Atacama”. Informe de Síntesis. Tomo I
Autores:
Raúl Molina Otárola, Luis Campos Muñoz, Nancy Yáñez Fuenzalida, Martín Correa Cabrera, Carole Sinclaire Aguirre, Gloria Cabello Beattig, Pedro Campos Sarmiento, Iván Pizarro Díaz, Mario Aballay Muñoz.
Grupo de Investigación TEPU. Mayo de 2005.
Mehuin : Conflicto entre la empresa privada y los pescadores
Maritza Valeria Quilapan.
Tradicionalmente, los Mapuches practicaban actividades económicas de subsistencia basadas en el cultivo y la crianza extensiva así como también la pesca artesanal. Paralelo a esto, el trueque con las comunidades vecinas les permitía paliar las carencias de la producción.
El proceso de colonización del territorio Mapuche ha trastornado estas practicas tradicionales trayendo como consecuencia un empobrecimiento económico y acentuando la pérdida de rasgos culturales de la comunidad. Este empobrecimiento económico, es consecuencia de la expropiación de una parte del territorio de los Mapuche iniciado durante la colonización, lo cual ha tenido repercusiones negativas en la producción agrícola y en el tamaño del ganado debido a la falta de espacio para el pastoreo, que por lo demás acarrea consecuencias en cuanto a la pérdida de rasgos culturales tradicionales de las comunidades.
Ahora bien, Mehuin es una caleta de pescadores artesanales que viven mayoritariamente de esta actividad. Todo el año se dedican a esto, por lo tanto es el sustento básico que poseen para toda su familia. Estos pescadores acostumbrados a una lucha diaria contra la pobreza, decidieron defender su parte del mar que les corresponde, para justamente realizar la pesca artesanal, es así como se enfrentaron al cuerpo naval que navegaba por sus aguas, fueron repelidos con armas, lo cual resultó ser bastante serio y peligroso.
La empresa privada CELCO, es la que quiere intervenir para depositar sus desechos tóxicos en el mar, y que por supuesto los pescadores no están de acuerdo ya que moriría la gran fuente de recursos que existe allí y que también es la fuente de su sustento.
En definitiva es una pelea que se está dando por el medio ambiente y por la biodiversidad que existe en este lugar, ya que si hubiese desagüe con material toxico provocaría un daño irreversible en el ecosistema afectando también el sustento de estos pescadores y la vida de ellos y de sus familias.
Es la realidad que se vive en nuestro país, rico en recursos naturales que son explotados y vendidos al extranjero o son dañados en pos del progreso y de la modernidad.
Música Autogestionada. “ Contrapulso canción oficial”
Maritza Valeria Quilapan.
El registro documental de Sandino Rockers, Escaso Aporte, Tuplak la brigada y Juana Fe, nos muestra la realidad de cuatro bandas chilenas y su particular mirada en relación a la música, ellos promueven valores y conciencia social a través de esta .
Ahora bien, este es un trabajo que se realiza autogestionadamente por los propios miembros de las bandas y sus familias; y no les interesa asociarse con ningún sello, porque estos les imponen cosas que no están dispuestos a tolerar y por lo demás no quieren ser parte del mercado.
Dicen que mediante la música le brindan otros conocimientos a las personas y logran sensibilizarlas a través de ella , su intención es que el pueblo opine , que tome la palabra y tome así un rol activo en esta sociedad.
En este documental que por cierto aún no está terminado, da cuenta de una decisión tomada por un grupo de jóvenes de no ser parte del sistema “ cada tocata es una batalla, la música llega a la conciencia y al corazón de la gente y la idea es que así se empiece a movilizar”. Así es como opina uno de los integrantes.
Me parece interesante observar como la música es utilizada como una herramienta de expresión en relación con las disconformidad de los jóvenes, ya que no están de acuerdo con este sistema político- social y económico; y a través de ella proponen algo diferente, es decir proponen un cambio estructural de este sistema, proponen CONTRACULTURA.
Estos jóvenes son parte de la otra cara de la moneda, jóvenes que no creen en el exitismo, ni en la comercialización de la música, es mas reniegan de todo este fenómeno de masas que es tan grande y poderoso en nuestro país. A pesar de la gran cantidad de personas que asisten a sus tocatas y vibran con su música.
Cabe destacar también que son ayudados por sus propias familias, lo cual me parece muy interesante, ya que en esta sociedad y en esta cultura sólo valen las “ lucas “ que tengas o que puedes crear y en este país hacer arte sólo generan costos y sacrificios personales.
Por otra parte, el lema compromiso- acción- mensaje- autogestión ,se nota en cada uno de los integrantes entrevistados, la pasión con la que hablan de su música y del movimiento de masas que crean al realizar sus tocatas es tremendamente importante para esta sociedad, que muchas veces nos absorbe con fanatismos baratos, y con canciones vacías que nada provocan en nuestros espíritus.
Por cierto, que estos jóvenes se la juegan por sus ideales, se la juegan por un mundo distinto, se la juegan para que no haya más exclusión social para ciertos sectores de la población, con pura fe y corazón se la juegan por una música distinta, por una forma de pensamiento que contrarresta lo avasallador y despiadado que es este sistema para con la juventud de hoy.
No ser parte de la industria musical ha sido su opción y así como tantos otros artistas son parte de un mundo underground, que surge como alternativa a este capitalismo salvaje que a través de los medios de comunicación perturba la mirada y nos convierte cada día en seres más autómatas con casi nada o nula participación social y cultural.
Sobre el documental “Actores Secundarios “.
Maritza Valeria Quilapan.
En este documental se muestran a los distintos actores sociales que lucharon contra la dictadura, durante los años ochenta. Narra la historia de los protagonistas del movimiento secundario de esos años, de la lucha contra Pinochet y de su política fascista y represora que golpeo con fuerza a un grupo determinado de la población de este país. Sin embargo, no es menor decir que fueron los más jóvenes quienes participaron de este movimiento estudiantil, los cuales jugaron un rol activo en el retorno a la democracia.
Jóvenes de catorce o quince años, que desde los liceos y las calles estuvieron dispuestos a jugarse la vida por una sociedad mejor, por una sociedad más igualitaria y justa; y que muchos de ellos murieron o fueron encarcelados por luchar por sus ideales.
Este movimiento estudiantil secundario, es un retrato a la juventud de ese tiempo, y al momento histórico político – social que se vivía, además es posible observar las distintas tendencias políticas y culturales. La música, también da cuenta de la época llena de letras subversivas que llamaban a la insurrección social y política.
La complicidad que transmiten estas personas, al ser entrevistados va más allá de lo que uno podría imaginar, sus historias de temor frente a un sistema impuesto por la fuerza, de resistencia y de lucha logran emocionar a cualquiera. Por lo demás, al ver aquellos rostros de esos jóvenes y de cómo ha pasado el tiempo, podemos ver que sí se produjo un cambio sustancial en ellos, que el paso del tiempo y las circunstancias modifican al ser humano. Ahora bien, a pesar de las diferencias políticas se observa el grado de amistad que tenían , que si bien algunos ya no se ven, otros aún continúan cultivando aquella amistad.
También me parece interesante observar que las imágenes están mezcladas y se logra hacer una comparación entre como se veían en aquellos años y cómo es que están hoy; y a que se dedican, la mayoría son profesionales de las ciencias sociales y algunos ocupan importantes cargos en el gobierno.
La música de este documental, me hizo evocar aquellos momentos vividos, evocar la amistad desinteresada, el valor por la vida y por los otros, el compañerismo y la lealtad un montón de valores que podría mencionar, pero que sin embargo no es necesario, ya que vivimos bajo otros parámetros de la realidad y hay que aceptarlo como tal.
Actores secundarios es un viaje, un viaje en lo profundo de la emocionalidad y creencias ideológicas de un grupo de jóvenes, que por lo demás devela una lucha -desconocida para muchos- contra Pinochet y que además ilustra las decepciones y frustraciones del retorno a la democracia, que en definitiva da cuenta fielmente de un espectro de la realidad de aquellos años.
Proyecto Pascua-Lama y el Renacer Diaguita. ¿Coincidencia O Incidencia?
Katherine Fritis
A partir de dos ilustres visitas en nuestra humilde sala de clases, pude conocer dos discursos muy interesantes y complementarios respecto de sucesos acaecidos en la tercera región de nuestro país. El Director del Observatorio Latinoamericano de Conflictos Ambientales hizo un completo recorrido cronológico de hitos del proyecto Pascua-Lama, desde la perspectiva medio-ambiental, y el Geógrafo Raúl Molina nos contó acerca de su trabajo en la reconstrucción de antecedentes del pueblo Diaguita, y con ello un fascinante barrido etnográfico, etno-histórico, arqueológico y antropológico del fenómeno llamado Renacer Diaguita.
Un puente interesante y obvio en estas dos miradas es lo “Diaguita”. Señala la cabeza del OLCA que los principales afectados dentro de los procesos de negociación entre Barrick-Gold y la comunidad del Valle de San Félix fueron las comunidades Diaguitas, ya que en ese tiempo, el estado aún no los reconocía constitucionalmente como un pueblo originario. Alude Molina que para que se llevara a cabo fue necesario un extenuante estudio en la zona, con el objetivo de indagar en la historia oral y oficial de quienes se autodenominan como pueblo originario Diaguita, para establecer las bases de su identidad haciendo un nexo desde la prehistoria a nuestros días.
El estado necesitó pruebas contundentes para que se declarara a los Diaguitas como pueblo originario, para ello pagó por varios estudios en la zona. Parte del trabajo está publicado en
Lo fundamental es advertir que un proyecto minero siempre tiene vida útil, y que Pascua Lama esta proyectado para 20 años, quizás algunos más, y luego el abandono es inminente, la desolación penosa y devastadora, como lo ocurrido en el mineral El Salvador en Chañaral, hoy ad portas de su extinción.
Los Diaguitas lo toman o lo dejan. Ojalá que no dejen todo por este proyecto minero y continúen con sus tradiciones agricultoras y pastoriles, ya que es la única herencia que será resistencia y prevalencia cuando Pascua Lama deje de existir en varios años más, asegurando que valió la pena el reconocimiento a un pasado y un presente con identidad, para un futuro consolidado en las raíces de la tierra y no en el oro de una empresa extranjera.
No espero entenderlo todo, sólo lo insignificante. Un relato a propósito de la violencia simbólica de las elites.
Katherine Fritis
Soy provinciana en la capital. De todas formas hice de guía turística para unos amigos estudiantes de Arqueología de Iquique que venían del Congreso de Arqueólogos realizado en Valdivia hacía algunos días, cual Pericos, trepando por Chile. Largo trayecto del extremo sur al extremo norte que merecía una detención en
Supuse que podría asistir sin mayor problema, puesto que estaría abierto a todo el público de forma gratuita y además me habían convidado amablemente. Me equivoqué. Al llegar a la puerta el día y hora señalada, no tenía “Tarjeta de Invitación” y la dama a la entrada me dijo de forma muy cordial que me retirara. Yo mentí muy sofisticadamente que la había perdido, pero que de todas formas la señora Erika me estaba esperando adentro. Para evitar el taco humano que produje, me hizo pasar -menos mal que nadie pudo acompañarme ese día-. Estaba ansiosa porque los iquiqueños me habían echo muchos comentarios del montaje, buenos y malos. Eché un vistazo a los de la fila y después mire mi ropa, de pronto quise huir, no me había preparado para la ocasión, todos vestían formalmente. Mi curiosidad estaba al límite y decidí seguir. Entré al primer patio y un muchacho vestido de mozo -que parecía de mi edad- me entregó un catálogo a todo color con fotos y datos históricos de “Los Gorros del Desierto” en versión bilingüe, español-inglés. Pasé al segundo patio, el lugar estaba vestido elegantemente de fiesta, como nunca antes lo había visto; luces bajas, mesas con blancos manteles y sobre ellas, arreglos florales naturales y ceniceros, un podio con micrófono en el centro y música envasada de fondo, muy suave, mozos y mozas repartiendo jugos naturales, copas de vino y champagne, ahí estaban los “invitados”, todos saludándose, entablando conversaciones y armando grupos, vestidos de gala, incluso lentejuelas brillando, aunque los hippies nunca faltan, sobre todo en este ambiente culturaloide –concluí-. La mayoría era de más edad que yo, calculé que eran desde los treinta en adelante. Los que bordeaban los veinte y tanto eran mozos, quise preguntarle a ellos para conseguir trabajo en eso, pero algo interior me impidió hacerlo. Seguí mi recorrido por el patio. Pude distinguir que algunas personas andaban con unos gorritos de cartón de color en la cabeza y reían, supuse que estaban imitando a los que estaban en exposición, miré mi preciado catálogo y ahí estaban, eran los mismos. Ellos –los de gorro- se paseaban de grupo en grupo saludando a los invitados, tal vez eran los anfitriones del evento.
Yo no conocía a nadie, tampoco estaba en un grupo, y no vi a la señora Erika. Entonces me sentí muy sola, culpe toda mi aislada existencia provinciana en esta ciudad y disimulé mi sentir quedándome en una esquina con una copa en la mano, leyendo el catálogo completo -la versión en español- esperando que abrieran las puertas para ver la muestra. Los señores de gorro pasaron delante de mi, saludaron al grupo de al lado con gran fraternidad.
Presentaron la exposición, hablo su curador quien recalcó la importancia de conocer nuestra historia, la directora de la Fundación Larraín quien se refirió a la colección de gorros y el representante legal de la institución que puso los recursos económicos para el montaje; BHP Billiton, quien leyó unos párrafos que hablaban de la cultura. Al escuchar a aquel hombre de terno y corbata hice un recorrido mental sobre BHP, recordé que es una empresa Canadiense que se ha llevado el cobre de nuestro país y a cambio realiza un aporte a la cultura mediante el auspicio de esas costosas puestas en escena. Entonces comprendí, lo que menos importaba en este asunto eran los “Gorros del Desierto”.
Los aplausos me hicieron aterrizar, aplaudí, y de pronto todos venían en dirección a mí. Detrás se abrieron las puertas, me di media vuelta y entré. Tuve el placer de ser de las primeras en entrar, recorrí la muestra y muy cerca de mí, vitrina tras vitrina, oí lo que comentaban el curador con el hombre de corbata…
-¡Ese! ¿De dónde es?
-¡Ese es Inca!
-¡OH, es muy bonito, está intacto! Es increíble.
Y juntos posaban para las fotos, sendos flash permitidos sólo en esa oportunidad, supuse, ya que las veces anteriores en que yo había visitado el museo, no dejaban utilizar cámaras porque el flash daña las piezas. Pero era evidente, era la “inaguración” en donde todo estaba permitido, en donde todos esos gorros presenciaron en sus rejas de vidrio como las luces de las cámaras los cegaban a cambio de imágenes de personas delante de ellos que tal vez aparecerían al próximo día en algún medio periodístico cultural on line que seguramente nadie lee –al menos yo que no tengo internet-. Avancé rápidamente, no quise presenciar las sonrisas. Llegue al final de la exposición, había una pantalla gigante y tres corridas con seis sillas cada una. Se exhibían algunos extractos de documentales relacionados con la fabricación y uso de gorros. Me senté, exhalé. Con gusto vi dos veces todos los cortos, en suma cada ronda duraba unos quince minutos, quizás más. Durante todo ese lapso, presencie como la gente llegaba, miraba, algunos se sentaban un momento, y se iban. ¿Acaso a nadie le interesaba ver esas valiosas imágenes en donde se aprecian los gorros con vida, fabricados y utilizados por sus creadores?, ¿De qué se trata la inauguración de una muestra museográfica a la cual se accede sólo con invitación? Me retiré queriendo entender este embrollo.
Al salir me encontré con un maravilloso “cóctel” que incluía extravagancias como ají de gallina, camarones ecuatorianos y ceviche, servidos en elegantes cucharas de loza, brochetas de carnes y frutas, mango sour, dulces y chocolates, entre otros. Para no desaprovechar la oportunidad, me pare en una esquina, comí a destajo y sin vergüenza… nadie me conocía y era gratis.
Pedí un cigarro a una señora que estaba cerca de mí, ella entendió mal, pensó que yo le preguntaba si le molestaba el humo. Repetí la pregunta y me dijo que no tenía. Me quedé con las ganas de -por lo menos- fingir que fumaba un cigarrillo en mi soledad. Le metí conversa luego de un silencio y resultó ser la esposa del sonidista; me habló del montaje de los equipos, de cuanto le pagaban por las pegas, que su marido trabajaba para la municipalidad de Santiago hace 26 años y que ya estaba acostumbrada a ese tipo de eventos, además le encantaban los cóctel, aunque le caía mal el pisco sour y por eso tomaba tinto a diferencia de mi. Yo le hable de mi situación de paracaidista y que en realidad no conocía a nadie, que era mi primera vez en un acontecimiento así. Se acercó sigilosamente un hombre a conversar con nosotras, estaba vestido muy elegantemente. Quise saber que relación tenía él con esta fantástica inauguración. Antes que yo dijese una palabra, la señora le explica que yo soy uno de “ellos”, el se rió y nos dijo; ¡somos todos cómplices entonces!, y engulló un ají de gallina. Supuse que él también era encargado del sonido, entonces me habla de su profesión; “soy figurador”.
Con la confianza que le produjo mi condición de invitada de piedra, él me explica con mucho detalle a lo que se dedica; me cuenta que su abuela era pintora de
Me incorporé y volví al grupo. El figurador le pregunta a la señora del sonidista; ¿cuántas llevai?, y ella dice; ¡voy por la media docena!, ríen juntos. Quedé colgada de esos comentarios y en seguida noté que ambos tenían distintas técnicas para robarse las cucharas de loza en que servían el cóctel. Reí con ellos y les conté que yo a veces tenía esa manía, comentamos el posible efecto que le hacía la pérdida de algunas cucharas de loza a la banquetera. El figurador narró que tenia una gran colección de implementos de cóctel; ceniceros, copas, cucharas de todos los tipos, hasta servilletas de género. Como promedio asistía todas las semanas a una inauguración de cualquier índole cultural y con eso el ganaba unas “lucas” y souvenir. Cuando quise saber de quien provenían esas “lucas”, evadió el tema, sin embargo, me hizo un catastro de eventos famosos y de los recuerdos materiales que tenía de aquellos. Recordó con especial cariño un reciente cóctel en donde estaba la presidenta de Chile, en el cuál las cucharas eran de porcelana. Me habló con mucho conocimiento de la calidad de las distintas banqueteras que había probado por su trabajo y para él lo que estábamos comiendo en ese preciso instante era de calidad media, para nada sofisticado, ya que los cócteles de los políticos eran lejos los más “cuicos”. De pronto aparecieron los dulces, lo que indicaba –para el figurador- que el cóctel estaba llegando a su fin. Vino un mozo a ofrecernos en su bandeja una variedad de deleites para mi gusto y sin ponernos de acuerdo, entre los tres dejamos la bandeja casi vacía, el mozo rió, la señora se justificó; ¡son para los niños! El mozo se alejo, y comentamos lo maravilloso que es comer gratis.
Ya se había echo de noche, era hora de marchar. Me despedí de mis nuevos amigos, la señora del sonido me regalo una tarjeta de su marido por si algún día necesitaba amplificación, el figurador me abrazó y me deseó suerte en la vida, me dijo; ¡ojalá nos veamos en el próximo cóctel del museo, claro que sólo si te invitan! Reímos juntos otra vez.
En el camino a casa pensé en lo que había experimentado, y después de haber vivido cinco años en esta ciudad, disfruté mucho en mi primera inauguración porque no tuve que hablar de Antropología en una instancia en donde iba predispuesta a ello. Me sentí muy bien, con un aire nuevo, con la comodidad de no pertenecer a los círculos que se mueven delante de mis ojos, de los cuales alguna vez quise ser partícipe y quedé a un lado del camino por ser aún estudiante. ¿Qué me queda para el futuro?, no lo sé, pero al menos en ese momento estuve feliz de conocer en ese teatro de la cultura local capitalina lo más fascinante para mí, esos otros círculos intrascendentes que me representan y permiten deambular sin ser vista. Llegué a casa, metí las manos en mi bolsillo para sacar las llaves y sentí las cucharas de loza que me había traído de recuerdo, para no olvidar que nunca espero entenderlo todo.
El Renacer Colla
Katherine Fritis
Me subí al bus imaginando quién sería esta vez mi compañero de viaje. Deje atrás mi familia para volver a Santiago -una vez más- volver a
-¿Usted va para Santiago? –Me pregunta-
-Si –le respondo-
-Yo también –afirma-
-¿usted es de allá? –le pregunto-
-No, soy de Copiapó. ¿Y usted?
-Yo tampoco, soy de Antofagasta.
-Mire. ¿Y que anda haciendo por Copiapó?
-Vine a pasar el dieciocho donde mis abuelos.
-¿Y usted vive en Santiago?
-Si.
-¿Y que hace?
-Estudio en la universidad.
-Ah, mire, que bueno, yo la verdad no conozco Santiago, ahora recién lo voy a conocer.
-¿Y a qué va para Santiago?
-yo voy al hospital San José, al Instituto Nacional del Cáncer.
- ¿va a atenderse allá?
-Sí, es que a mi me detectaron cáncer a los huesos, mire por eso estoy así de flaca. Porque sabe usted que yo trabajé tantos años en la fruta, allá en el pueblo de Nantoco de donde es mi pareja y entonces me dijo el doctor de Copiapó que a lo mejor por estar ahí trabajando con esas cosas que le echan a las plantas a mi me pudo dar este cáncer, igual estoy bien nerviosa porque me van a irradiar allá en ese hospital que le dije y por eso me corté el pelo mejor, porque me dijeron que se me iba a caer, igual me compré este gorrito que me tapa todo, pero sabe usted que estoy bien así como rara, como ansiosa.
-¿y usted va solita a atenderse en el hospital?
-No, mi cuñada viene sentada más atrás, me acompaña ella y vamos a quedarnos a dormir ahí en la casa que tienen para nosotros, que es gratis, porque ve que uno viene a atenderse y en eso se va toda la plata, ¿ve?.
-¿Y esa casa donde se va a quedar es del hospital?
-No, es de los collas ¿usted conoce a los collas?, somos los indígenas de esta zona, yo soy colla con toda mi familia y en Santiago hay una casa en donde llegan todos los enfermos, y me han dicho que allá hay varias personas con cáncer, hay mapuches y aymaras también, todos, si me van a dar todo gratis, uno tiene que dejar un aporte no más, para que pueda alojar más gente indígena cuando se enferme y tenga que ir para la capital.
Me suspendí en el aire, pensé en los Collas, me imaginé esa casa llena de indígenas enfermos, se me revolvió el estómago, ¿sería un hospedaje auspiciado por el estado o una iniciativa desde los mismos indígenas?, no quise preguntar, simplemente me alegré que fuera gratis. Fue su cáncer que me aterrizó al suelo, el temor a la muerte me acechó más su coraje fue una luz, sentí el pavimento bajo las ruedas del viejo bus que nos llevaba a la gran capital, un misterio que la flaca quería resolver conmigo antes de llegar.
-¿Usted como se llama?
-yo soy la flaca para servirle. ¿Y usted?
- yo me llamo Katherine.
Silencio. El auxiliar nos pregunta si deseamos frazadas, aceptamos y la flaca rompe el hielo
-¡están olor a pata estas cuestiones, chi seré pobre pero limpiecita!...
Así conversamos hasta muy tarde, en la oscuridad de la noche que avanzaba a pasos agigantados en línea recta hasta Santiago, hasta su primera irradiación. Me confesó que el padre Pío la guiaba, guardaba con recelo una imagen en su pecho. Su incertidumbre me llevó a darle la mano y juntas, de pronto, caímos en profundo sueño.
Desperté y estábamos llegando al Terminal. Me baje del bus dormida a buscar mi mochila. La flaca se acercó y nos despedimos rápidamente, no hubo tiempo de números ni direcciones. Miré como se perdía entre la gente y supe que su día sería muy duro, en mi interior le desee mucha fuerza y me quede ahí pasmada, incorporándome a la fría mañana y asumiendo, una vez más, que
Su sentir Colla me llevó a comprender que sabiendo que existen discusiones a nivel de profesionales de las ciencias sociales en torno al reaparecer de esta etnia perdida -quizás acorralada por
Violencia Mediática
Felipe Hernández.
El documental “Bowling for Columbine”, de Michael Moore, retrata desde diversos ángulos como se manifiesta la violencia en el contexto estadounidense, desde la violencia del estado, la percepción de los ciudadanos que portan armas, la visión de estrellas de la música, hasta los atentados suicidas perpetrados por adolescentes en sus escuelas.
En general el documental expone como se ha construido en Estados Unidos una cultura de la violencia que se nutre de muchas fuentes propias de la cultura de es país, tales como la discriminación racial, la drogadicción, la exigencia educativa y social de ser el mejor, la distribución desigual de la riqueza, el sentimiento de una frecuente amenaza externa o interna, ,la existencia de grupos nacionalistas radicales, entre otros, todos estos factores muestran que la poblaron en Estados Unidos vive atormentada por diferentes motivos, lo que se acrecienta a través de los medios de comunicación, quienes exacerban la violencia cotidiana, mostrando por ejemplo en los noticiarios una gran carga de hechos policiales con una alta connotación de violencia.
En el caso chileno, los índices de violencia quizás no sean tan marcados como en otros países, sin embargo existe, pero a menor escala. Viendo el documental se me marcó muy profundamente la forma en que Moore trata el tema de la violencia racial, sobre todo en contra de las personas afroamericanas, ya que hacia ellas existe una fuete estigmatización, como pobres, flojos y delincuentes, construida principalmente por los medios de comunicación y los sectores nacionalistas de derecha. Esta estigmatización, por un lado, me evoca al caso chileno, ya que en cierta forma, la mayoría de las veces el concepto de delincuencia se asocia al de pobreza y por otro lado me evoca el tema del conflicto mapuche, ambos temas que se encuentran en discusión pero sin mayor relevancia que la que le adjudican los medios de comunicación.
Específicamente, el conflicto mapuche aparece en los medios cada vez que ocurre algún incidente de violencia en el cual estén implicados. Y el retrato que se hace de los mapuches es el de un subgrupo de la sociedad chilena que pretende por la vía de la violencia hacer justicia de antiguas rencillas con colonos por asuntos de tierra. La impresión que deja este tipo de noticias en el grueso de la población que se informa a través de los medios de comunicación de masas, sobre todo por televisión, es el de que los mapuches, en su totalidad son violentos y separatistas, y que lo único que buscan es amedrentar a sus vecinos no mapuches con tal de apropiarse de sus tierras, ya que estos medios no profundizan mayormente en otros aspectos de la cultura mapuche, acrecentando con esto la estigmatización hacia este pueblo; hecho que me parece tan o más violento que los actos cometidos por algunos mapuches, ya que afecta directamente a la dignidad de estas personas.
Música y Rebeldía
Felipe Hernández P.
El documental “Kontrapulso. Canción no Oficial”, realizado por Nicolás Cornejo y Paulo Flores, aborda la temática de las bandas musicales que plantean una postura política que apunta a la crítica del sistema político, social y económico actual a través de sus líricas y su música. El documental está construido en base a los relatos de los integrantes de cuatro bandas de la región metropolitana: Juana Fe, Sandino Rockers, Escaso Aporte y Tuplak
Los músicos entrevistados plantean el hacer música como un acto de expresión, en el cual la reflexión más profunda de cada día se plasma al compás de diversos ritmos. Es decir, la música es el canal elegido por ellos como el medio para declarar explícitamente su postura frente a temas de la sociedad actual. Atribuyen a este canal de expresión una facilidad y cercanía para llegar a las personas, como lo haría un texto escrito pero más fácil, rápido y directo, lo que los convierte, en cierta forma en comunicadores sociales.
La postura de estos grupos frente a los procesos globales, apunta hacia la autogestión, o sea salirse del modelo capitalista donde todo se compra y se vende y donde la explotación de los subordinados es algo natural, por lo que ellos no dependen de sellos discográficos, lo que por un lado es provechoso por que les entrega completa libertad de creación, pero por otro hace mas difícil el producir música y hacerse conocidos a través de ésta, que sin embargo se compensa por la creación de redes entre las bandas que integran este sistema creando una forma de organización particular.
La escena de bandas autogestionadas, en nuestro país, es muy amplia ya que cuenta con el apoyo de muchas personas, en su mayoría jóvenes, que al igual que estos músicos no se siente representado por el sistema impuesto desde las esferas dominantes. Es por eso que la mayor característica de esta escena es la realización constante de tocatas, las cuales buscan ser una instancia de reunión masiva y de reflexión de las personas que repudian la forma en que el sistema nos controla y manipula.
En definitiva, la música alternativa (entiéndase como aquella música que no es impuesta por las modas del mercado) y contestataria, representa y reúne a un movimiento social que se excluye del sistema por un sentimiento de no representatividad de este, convirtiéndose así, la música, en el canal expresivo de esta porción de la población que siente un descontento general por el orden en que desde arriba se imponen las formas de actuar y de ser.
Septiembre 11 de 2006 ¿Violencia Desmesurada o Ira Contenida?
Felipe Hernández P.
Con motivo de la conmemoración de los 33 años de la muerte de Salvador Allende, de la caída de un modelo democrático socialista y el inicio de una dictadura fascista el 11 de septiembre de 1973, se convocó, desde sectores políticos y sociales, a la tradicional marcha que parte en la Plaza Los Héroes, pasando por la calle Morandé y que finaliza en el Cementerio General con un acto en el memorial de los Detenidos Desaparecidos y Ejecutados Políticos, para el día domingo 10 de septiembre.
La marcha como es de costumbre reunió a miles de personas representantes de diversos sectores de la sociedad civil, quienes a través de esta instancia salen a la calle para de alguna forma manifestar, desde diversas perspectivas, su sentir y reflexionar en referencia a esta fecha de amplia significancia en la historia de Chile. Las personas que participan en la marcha pertenecen a variados grupos de la sociedad civil, tales como: asociaciones indígenas, partidos políticos de izquierda, colectivos musicales y de teatro, minorías sexuales, colectivos anarquistas y revolucionarios, además de otras que van con otro tipo de motivación.
Por el número de personas que esta marcha convoca, desde la Intendencia Metropolitana, se dispone un amplio operativo de seguridad, con el fin de resguardar la integridad tanto de las personas que participan en la marcha como de las que no. Este operativo consiste en acompañar la marcha con un alto contingente policial principalmente de fuerzas especiales (dotados de escudos, cascos y todo tipo de protectores), con sus respectivos vehículos (micros, carros lanza agua y lanza gases), dispuesto a contener cualquier acto de desorden que se produzca en el trayecto de la marcha.
En este tipo de actividades, donde se congrega una gran cantidad de personas manifestándose políticamente, los incidentes son frecuentes, y para el caso de esta marcha no fue la excepción, ya que a poco avanzar ciertos grupos destrozaban locales de comida rápida y se enfrentaban a la policía. Estos actos son cometidos principalmente por grupos de jóvenes que se adhieren a ideologías punks, anarquistas y revolucionarias, quienes ven en el sistema económico y en el rol del estado la causa de todas las problemáticas sociales, y como una forma de reaccionar frente a esto ven la vía del destrozo de inmobiliario público y de grandes empresas una forma legítima de manifestarse. Por otra parte se encuentran los grupos de izquierda quienes ven esta instancia como una instancia de reflexión, despreciando los actos violentos.
En este contexto se pudo observar una atmósfera violenta en el desarrollo de la marcha, la cual era provocada por una parte por estos grupos subversivos y por otra por la presión que ejercía Carabineros con el fin de desarticular los grupos que armaban los disturbios, en definitiva era un ir y venir de provocaciones, las cuales afectaban a la gran mayoría de la gente que participaba en la marcha, ya que terminaban enfrentamientos cruzados entre ambos bandos.
Este fue el clima general de la marcha, que incluso se extendió más allá de finalizada está en el interior del Cementerio General, entre tumbas y flores.
El nivel de violencia observado el día 10 de septiembre en Santiago, representa, desde mi punto de vista dos aspectos de la sociedad chilena, por un lado se observa la violencia con que el Estado impone su poder coercitivo a través de la fuerza pública (y sus gases, su agua a presión y sus palos y escudos) y por otro lado se ve representado el descontento de parte de ciertos grupos sociales que repudian el sendero que ha tomado la sociedad en general, manifestandose de igual forma violenta que el Estado, pero a través de acciones destructivas, como por ejemplo el destrozo de locales de comida rápida o el lanzamiento de una bomba incendiaria al palacio de gobierno.
Yo considero que desde hace un tiempo a esta parte, la conmemoración del 11 de septiembre de 1973, desde algunos sectores sigue siendo una instancia de reflexión en torno a los hechos ocurridos desde esa fecha y durante toda la época de dictadura, pero sin embargo, por parte de otros sectores de la sociedad, de pensamiento más radical, esta fecha simboliza la oportunidad de salir a la calle a protestar y manifestarse en contra del sistema actual, a través de la violencia como medio válido de expresión frente a la descontento generalLa(s) ¿Nueva(s)? Cara(s) de la Antropología en Chile
Felipe Hernandez
Tras concurrir al segundo Encuentro Nacional de Estudiantes de Antropología y Arqueología (ENEAA), realizado en noviembre, en Valparaíso, me surgen una serie de cuestionamientos en torno al rumbo de la antropología en Chile, tras haber compartido con estudiantes de otras universidades, su visión de la antropología, el tipo de formación recibida, las críticas a ésta y la visión de futuro en cuanto al camino por recorrer de la antropología.
La formación antropológica en Chile, muestra una serie de matices, cada uno representado, en cierta forma, por las directrices que han tomado las diferentes escuelas, haciendo que se produzca una heterogeneidad en cuanto a enfoques teóricos dentro de la misma disciplina (hecho que me pareció que si se llegara a aprovechar, entregaría una riqueza al desarrollo de la disciplina).
Se puede decir que en Chile se ha establecido una suerte de categorías en cuanto a las escuelas que existen, estando en primer lugar
La reflexión final que me quedo de este encuentro fue de que la antropología en Chile está construida en forma vertical por ciertos grupos de elites que se han apoderado de la palabra antropológica, entregando su verdad como la única válida, por lo que lo único que queda es hacer antropología desde la periferia, sin pretensiones de apariencia en la elite intelectual, si no que enfocada a ser realmente una herramienta para la resolución de las problemáticas sociales que el sistema produce y reproduce.
Reetnificación Diaguita.
Felipe Hernandez
Frente a la exposición de Raúl Molina acerca de su experiencia etnográfica en diferentes contextos rurales aislados (como arrieros y zona de Huasco Alto), me hizo reflexionar acerca de las implicancias de la existencia de comunidades que en cierta forma viven aisladas de las realidades nacionales que las circundan.
Hoy en día es muy difícil encontrarse con casos en los cuales hayan existido comunidades tan aisladas que para el resto de la personas sean desconocidas, pero si es posible encontrar comunidades que debido a su aislamiento geográfico se han desarrollado culturalmente en paralelo del grueso de las sociedades, creando pautas culturales propias a su contexto social y acordes a la relación establecida con la naturaleza.
Cuando el medio en el cual se desarrolla una comunidad es sustentable para mantenerla, ésta no ve la necesidad de salir de su lugar natural para obtener recursos, con esto el aislamiento se torna como una forma inherente de vida, acotada a un espacio geográfico que permite la supervivencia del grupo a través de la satisfacción de sus necesidades básicas.
Sin embargo la temática expuesta por Molina, referente al renacer diaguita, me llamó la atención por el hecho de que nos encontrábamos frente a un caso de reetnificación o de etnogénesis de una etnia que se suponía, hasta hace poco extinta, y que incluso se llegó a dudar de su real existencia; este hecho, en cierta forma este hecho puede ser mencionado como un ejemplo de lo que antes mencionaba con respecto al aislamiento, ya que podría ser el caso de que producto de esta condición, haya sido ignorada la existencia de una etnia.
No obstante este hecho presenta una mayor complejidad, por la cantidad de factores que en él se conjugan, en cuanto a temas legales, medioambientales, económicos, étnicos, identitarios entre otros, que hacen surgir algunas dudas, desde la opinión pública, acerca de la credibilidad de este proceso de reetnificación de los habitantes de un valle que ha estado inmerso en litigios medioambientales.
En definitiva, ante la ley, la existencia de la etnia diaguita está legitimada con todo lo que eso conlleva. Esta legitimación estuvo a cargo de la Comisión de Verdad y Nuevo Trato, en la cual participó un equipo multidisciplinario de investigadores (historiadores, antropólogos, arqueólogos), que ante la opinión pública entregan la veracidad de este fenómeno, algo tan necesario en nuestra sociedad.
Por último, no me queda más que preguntarme el por qué para que una aseveración y un sentimiento sean creíbles deben ser comprobado por medio de técnicas y metodologías, no basta acaso con confiar en las personas y no poner en duda sus planteamientos, acaso ¿desde el centro existe cierto temor en torno a las realidades que se desarrollan en las periferias y que no se conocen?
Autogestión, música, músicos y otros
Erika Urrea Vargas
En la última clase de taller, tuvimos un invitado al ramo, un audiovisualista que nos vino a presentar un video que había realizado con el “Nico” (un compañero que ya salio de la escuela) el nombre del video: “Contra pulso. Canción no oficial”.
El video mostraba cuatro bandas musicales capitalinas, unidas por el tema de la autogestión, las imágenes se conjugan entre las bandas en el escenario y los músicos hablando en sus espacios de ensayo, con una visión critica de la industria musical en particular y de la sociedad en general, se va configurando esta historia que tiene como protagonista a los grupos Juana fe, Sandino Rockers, Escaso Aporte y Tuplak la brigada.
Cabe señalar que los músicos de estas bandas trabajan todos en distintas actividades, la mayoría son profesores, lo que nos da a entender que en realidad las bandas no son un medio por el cual ellos puedan ganarse la vida, la música aquí tiene otro sentido, tiene que ver con una forma de vida, con el compartir en un espacio que les permite crear y conectarse con esa parte más artística. Toda actividad es autogestionada, desde los lugares donde tocar, hasta la elaboración de las entradas, la publicidad, entre muchas otras actividades que se dejan entrever en el video.
Esta era la primera vez que el video era mostrado en público, el realizador se confeso algo nervioso y le interesaba saber nuestra opinión al respecto, rápidamente a través de las preguntas se deja notar que se formaba un dialogo desde distintas disciplinas, por una parte a él le interesaba el comentario respecto de la imagen, el guión. El curso por su parte, si bien se interesó en el tema audiovisual, no podía evitar llevar la discusión a una perspectiva antropológica, ¿y que quiere decir esto? Creo que quiere decir que nuestra formación o deformación profesional, nos hace situarnos, preguntar de una determinada manera, hay ciertos aspectos que vamos a relevar más o que llamarán en mayor medida nuestra atención.
Eso llevó a que por ejemplo, nos preocupara la cotidianidad de estos músicos, queríamos saber con más detalle la manera en que se autogestionan y las redes que van creando con esto, de que manera llegan a integrar en sus actividades a amigos, familia y otras personas que se van involucrando en los distintos proyectos musicales que cada banda representa. Recuerdo al vocalista de Sandino Rockers que hablaba de un deseo de dejar algo con sus canciones, más allá de cantar y presentarse ante un público, para él era importante que se recibiera el mensaje que como grupo ellos quieren transmitir, esto es una forma de intervenir en la sociedad con un discurso que pretende generar reacciones, el tema de la marginalidad en este grupo estaba presente en todo momento, y en las ganas que ponía el vocalista, cuando explicaba que para él era importante que los jóvenes hicieran algo en sus espacios, que no se quedaran con las manos cruzadas, esperando a que la vida pasara.
La escena noticiosa del 11 de septiembre. ¿Qué nos quieren mostrar?
Erika Urrea Vargas
El taller avanzado de observación, es un ramo que busca entablar una discusión desde una perspectiva antropológica en relación a hechos relevantes que estén sucediendo en la sociedad. Para eso, cada clase se expone un tema y se genera un dialogo entre los participantes. La primera semana coincidió con una fecha importante en nuestro país; dos días antes se cumplía un aniversario más del golpe de estado efectuado el 11 de septiembre de 1973.
En la primera parte de la sesión revisamos la prensa del día después “del 11”, en todos los periódicos se habla de los disturbios del día anterior, que no sólo sucedían en el centro de la Capital o en los lugares donde transcurrían los actos oficiales, también estas manifestaciones se daban en poblaciones y en lugares históricos de la ciudad, como la Villa Francia. Hubo un suceso este año que fue bastante relevado por la prensa y es que tiene un peso simbólico importante, un encapuchado tiró una bomba molotov a una de las ventanas de la Moneda, lo que provocó un incendio momentáneo en el lugar. Esto derivó la conversación al tema de la violencia, un tema que hoy por hoy resulta bastante maquinado por los medios de comunicación, maquinado digo, porque es común ver como se pasan del tema de la violencia y luego al de la “inseguridad ciudadana”, cuya única solución pareciera ser la mano dura, la sanción. Nunca la reflexión busca indagar sobre la violencia institucional del sistema, ni se preocupa de quienes son estos jóvenes que se manifiestan protestando porque quizás ya no creen en el dialogo, ¿vamos a calificarlos de vándalos? O vamos a pensar como sociedad en lo que esta pasando….
Como bien dijo un compañero, hay una reacción viceral de por medio, está poniéndose en funcionamiento una válvula de escape, porque la fecha se está resignificando, hay otras envolturas que entran en escena, estamos recién comprendiendo que para intentar vislumbrar este fenómeno debemos comenzar a hacernos otras preguntas, debemos hacernos cargo de lo que esta produciendo y reproduciendo una sociedad que no fomenta el dialogo y que cuando aparece el conflicto, antes de explicarlo o intentar cualquier cosa, quiere eliminarlo de cualquier forma, lo que en definitiva genera un circulo vicioso, que no hace otra cosa, que reproducir mas violencia y aumentar las brechas, tanto generacionales como de ideas, haciendo cada vez más imposible las instancias de diálogo social.
El renacer Diaguita
Erika Urrea Vargas.
Raúl Molina fue uno de los invitados a las clases del semestre, como geógrafo participó de un estudio que logró remover aguas, principalmente al interior de la disciplina arqueológica. El hecho en cuestión es el siguiente; éste año, el gobierno reconoció la existencia de la etnia Diaguita y la calidad de indígena diaguita, esto quiere decir que de un momento a otro, se paso a “resucitar” una etnia, que se suponía extinta. Si bien no asistí a la exposición de Raúl, me documente por Internet y me entere de la discusión por intermedio de mis compañeros.
Naturalmente este hecho tiene varias aristas desde donde mirar, hay una perspectiva desde cientistas sociales, podemos analizar el fenómeno desde los juegos políticos y de las implicancias que tiene una decisión de esta envergadura, también podemos fijarnos en lo que pasa con las comunidades que se ven directamente afectadas por esta resolución.
Pero me gustaría detenerme en un hecho en particular, que tiene razón con todas las susceptibilidades por parte de los arqueólogos en relación a lo sucedido, primero que todo muchos se sintieron pasados a llevar con ésta medida de gobierno, que al parecer poco los tomó en cuenta como comunidad especializada en el tema, por otro lado, se deja ver en los mensajes que se mandan en un largo listado, una especie de decepción por el poco peso aparente que tienen como disciplina y porque llegan a acuerdo que su conocimiento no se transmite y es muy poco conocido en otras esferas de la sociedad, ciertamente un tema que también toca de cerca a la antropología, al parecer reclamamos por ésta poca visibilidad que tenemos en nuestro que hacer, pero sin embargo, no hacemos nada por transmitir “al común de los mortales” nuestro conocimiento, nuestro términos y nuestras inquietudes, ¿no será que esta invisibilidad, pasa también porque de pronto somos demasiado herméticos? Al parecer los únicos que tenemos claro que aportamos algo a la sociedad somos nosotros mismos, y cuando vemos que no somos tomados en cuenta, reaccionamos de distintas formas, como el arqueólogo que cito más abajo:
“La duda es que donde quedan los arqueólogos como actores por largo tiempo privilegiados para elaborar esos discursos? Yo, y tampoco creo que Lucho, esta en oposición de esa construcción dinámica de identidades, solo creo que es un llamado de alerta al hecho de que nosotros como profesionales estamos siendo desplazados y ni siquiera convocados. Humildemente creo que tenemos algo que decir o no? Alguna vez fueron los indígenas quienes no tuvieron voz, hoy parece que los arqueólogos”. (Álvaro Romero),
Si bien me desvié un poco del tema de los diaguitas, aproveche la oportunidad para dar cuenta de una preocupación que al parecer hace tiempo ronda en el ambiente académico antropológico y ahora me doy cuenta a raíz de esta noticia que también en la disciplina arqueológica, cada vez más se esta segregando y polarizando el conocimiento, las discusiones disciplinares al parecer son cada vez más cerradas, lo que hace que sólo un público selecto pueda acceder a la discusión. En realidad más que el hacernos visible con un discurso que nos distinga, (cosa que es difícil porque siempre existen opiniones dispares) creo que el aporte debe ir orientado a permitir canales de dialogo y de reflexión.
“El exilio del Condor”, infórmese sobre Pascua Lama.
Erika Urrea Vargas
Durante el semestre pasado tuvimos la oportunidad de acercarnos a los temas medio ambientales, con dos ramos relacionados al área, fue cuando me enteré que existía OLCA (Observatorio Latinoamericano de Conflictos Ambientales) organización que realiza seguimiento y apoyo a comunidades en conflicto. Me interesó esta ONG desde un comienzo, principalmente por su página de Internet, que presenta una muy completa información de los contenidos que trata.
Teniendo ya una idea de su existencia, fue cuando recibimos la visita de una persona que trabaja en la oficina de OLCA en Santiago (se me olvido anotar su nombre), en esta oportunidad, hablaríamos sobre el tema de Pascua Lama.
Antes de eso se nos dio una breve exposición de lo que era OLCA, un dato importante es que se especializan en ciertos tópicos; minería, forestal, celulosa, tóxicos en la agricultura, precisamente aquellos que están dando más dolores de cabeza a las organizaciones preocupadas de proteger el medio ambiente.
Desde la década de los noventa la inversión minera se ha disparado en nuestro país, abriéndose principalmente a capitales extranjeros. El proyecto minero pascua lama, es un proyecto binacional, que tiene como finalidad la explotación de oro, plata y cobre, para que este proyecto se lleve a cabo, es necesario remover un glaciar que esta por encima de los yacimientos, lo que implica claramente una aberración en términos medioambientales, ya que este glaciar resulta clave en el ecosistema del sector. Las poblaciones humanas de este territorio también se verían fuertemente afectadas, debido a que la agricultura es la fuente de ingresos del valle.
Según lo que se nos explica, en 1997 se firma un tratado de cooperación e integración minera entre Chile y Argentina, lo que dará la base institucional para que se lleve a cabo el proyecto. Todo esto se puede ver con más detalle en un informe realizado por OLCA en el 2004 llamado “El exilio del cóndor”, disponible en: http://www.olca.cl/oca/informes/exilio_del_condor.pdf
Más que referirme en detalle aquí al proyecto Pascua Lama, me gustaría dejar abierta la reflexión en torno a las dificultades que presentan organizaciones como OLCA o la misma sociedad civil, cuando se ven enfrentados a proyectos de tamaña envergadura, donde es bien sabido que los intereses económicos están por encima de la salud y bienestar de toda una población, se ha comprobado que llevar a cabo este proyecto seria devastador para el lugar, sin embargo, es muy poco lo que se ha podido hacer para parar el proyecto, si nos a costado en Chile, para que decir en Argentina, donde ni siquiera tienen ley medioambiental.
Son tantos los intereses que se están jugando que podemos dar cuenta incluso de un manejo político comunicacional, recuerdo que tardó mucho en salir a la luz pública este proyecto, antes de que se masificara, estaba circulando clandestinamente la información, principalmente a través de Internet, el destape se realizó cuando ya era insostenible seguir guardando la información, aún así hoy en día se le sigue bajando el perfil al proyecto en los medios de comunicación local. Sin embargo, la suerte ya esta echada, y aún no se dice la ultima palabra…
Pascua Lama, dónde ponemos el acento: Ecología, Cultura o Capital
Dagoberto Ramírez
Cuando el miembro del Observatorio Latinoamérica de Conflictos Ambientales, expuso el caso Pascua Lama en el curso de Taller Avanzado, pudimos ver en este caso medio ambiental el conflicto, no el único, que viven muchos grupos humanos apartados de las grandes urbes.
El proyecto minero dirigido por la transnacional Barrik Gold, impulsó al gobierno de Frei Ruiz- Tagle a la elaboración de un acuerdo bipartito entre Chile y Argentina para que se explotara el máximo yacimiento de oro del norte chico. La localidad afectada es la población del Valle del Huasco, sector pastoril, agrícola y ganadero, que históricamente ha utilizado el vergel alimentado de aguas provenientes de los deshielos de la cordillera. Podríamos decir que en la parte alta del Huasco, subsiste un ecosistema diverso, único, gracias a los imponentes glaciares de la cordillera.
Los actores sociales que han intervenido en este conflicto medioambiental son los siguientes: Grupo Minero Barrik Gold; Iglesia local; las comunidades a favor y en contra; empresarios agrícolas; los ambientalistas; y el Estado Chileno a través de
La gran debilidad de la ley medio ambiental es que, si bien, solicita estudios de impacto ambiental para intervenir cualquier medio físico, la decisión final no es determinante en sus aspectos técnicos, sino más bien políticos. Los que deciden darle curso a los proyectos de gran impacto son los actores políticos del gobierno y el Estado. Desde este punto de vista, Chile se ha transformado en un ejemplo vivo de un desarrollismo centrado en los recursos naturales, afectando duramente a las realidades locales, ya sea en su relación histórica con el ecosistema, o en el curso normal de las relaciones sociales, etc.
Los mecanismos de cooptación en estos asuntos resultan efectivos para ganar el favor comunitario en función de la realización y apoyo a los grandes proyectos. Pascua Lama ha experimentado la intervención de muchos actores sociales, y fuertemente la intervención ideológica de la empresa Barrik Gold, que ha prometido cosas interplanetarias, inimaginables, como mover los glaciares milenarios para que éstos no resulten dañados por el polvorín de las tronaduras efectuadas para extraer el mineral. Para los especialistas en glaciares, la permanencia de éstos tiene que ver con un factor físico y químico orgánico. La luz ultravioleta del sol tiende a repelerse por efectos de la luminosidad alba de los glaciares, no obstante, al cubrirse los glaciares del polvo y tierra de los trabajos- que ya se han estado realizando- los glaciares se cubren de un color plomo haciéndolas vulnerables a los efectos del sol, provocando deshielos en forma más violenta.
Por otro lado, las estrategias que ha llevado a cabo la empresa, pueden resumirse en dos realidades: Intervención económica sobre el pueblo, tomando el lugar del Estado en materias de asistencia proyectos culturales, sociales, educacionales y otros. La otra estrategia tiene que ver con el posicionamiento de imagen corporativa realizada por una de las mayores empresas de asesorías comunicacionales del país, la empresa Extend. La cual ha logrado, gracias a sus contactos políticos, frenar toda campaña comunicacionalmente en contra. Mágicamente de un momento a otro, Pascua Lama, desaparece de la presa televisiva, y logrando dar anuncios o spot publicitarios de una empresa líder mundial en tratamiento ecológico.
Pero quiénes son Extend. Sus dueñas mayoritarias son las hermanas Velasco, hijas de Belisario Velasco, político patriarcal de la democracia cristina. Otro, en esos entonces, dueño de gran parte de las acciones, era Marcelo Trivelli, también demócrata cristiano, experto en lobby comunicacional. De este modo se manejan los conflictos ambientales, de este modo las poblaciones indefensas quedan a la suerte de profesionales pro ecología, configurando estas materias como espacios donde intervienes muchos actores ideologizados.
El grave problema de nuestro desarrollo es que su acento está puesto sobre una mirada de desarrollo sustentable, preocupado más de los recursos que de las personas. Pero aunque sea sobre las personas, es inseparable la relación del hombre con su medio. El tema puntual es que no hay protección constitucional sobre el impacto no deseado sobre los grupos humanos, sino sólo sobre el impacto esperado, y tan sólo se deben buscar resquicios que puedan aminorar los costos ecológicos y humanos provocados por los proyectos empresariales. Ante esto, pareciera que la única forma de detener los atropellos es judicializando todo. Este país hace mucho tiempo, para solucionar sus problemas ha entendido que la vía judicial es la única forma de defensa, como si las razones humanas, culturales, históricas no tuvieran sentido en la vida social. Al final todo se reduce a tecnicismos jurídicos… Paradójicamente como se hizo con Al Capone, nunca se le pudo llevar a juicio por lo evidente de sus actos, al final lo hacen caer por una tontera.